Empieza aquí: cómo apoyar a un niño con dislexia

Si llegaste hasta acá es porque algo no está funcionando como te dijeron que iba a funcionar. Partamos por ordenar qué pasa y qué sigue.

1

Mira qué está pasando, sin diagnosticar

Confundir b y d después de los 7, leer palabra por palabra, inventar el final de la frase, evitar leer en voz alta, cansarse muchísimo con una plana. Nada de esto es flojera y nada de esto, por sí solo, es un diagnóstico. Son señales de que hace falta enseñar de otra forma.

2

Baja la tensión antes de subir la exigencia

Un niño que asocia leer con rabia no avanza por mucho material que le pongas delante. Diez minutos tranquilos valen más que una hora peleando. Si la sesión termina mal, mañana cuesta el doble.

3

Trabaja el sonido antes que la letra

Casi siempre el problema no está en los ojos, está en el oído: separar sonidos, unirlos, reconocer rimas. Es la base que sostiene todo lo demás y es lo que más se salta.

4

Elige un camino y quédate ahí un tiempo

Cambiar de método cada dos semanas es lo que más desgasta. Abajo están las tres formas de avanzar con nosotros: material para hacerlo tú, cursos para entender el método, o una sesión para que miremos tu caso concreto.

No gana el que vuela, gana el que no se frena…

Diverlexia no es solo materiales. Es guía, claridad y un plan que funciona. Elige cómo quieres avanzar.

Talleres

Aprende a acompañar sin adivinar

Material de letras sobre una mesa de trabajo
Ver próximos talleres →

Sesión 1:1

Tu caso, no es «un caso más»

La conejita Diverlexia escribiendo con apoyo
Agendar mi sesión →

Cursos

Tu tiempo es valioso. Aprende a tu ritmo.

Tarjetas de lectura de Diverlexia
Explorar cursos →

¿No sabes por dónde partir?

Cuéntanos en una línea qué está pasando y te decimos qué hacer primero. Sin compromiso y sin venderte nada que no necesites.